martes, agosto 16, 2005

Quizá una cualidad que comparten los ateos con otras formas de la descortesía, como la devoción o el esquema de ventas de amway, es la recurrente necesidad de confrontación. Por debajo de las servidumbres del oficio (todos quieren vender) se apiñan las frías llamas de una superioridad sin agarraderas. ¿A quién intentan convencer?



y sin embargo creo que santo el enmascarado de plata aún vive

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