Siempre me he considerado como un ser de palabra. Como un individuo, quiero decir, para quién la experiencia toma forma a partir de su traducción a una frase, una parrafada o una conversación. Algo así como si la veracidad o la verosimilitud (¡vaya alguién a saber!) pasaran por decir y escuchar a la vez. Verbalizo supongo dicen. Aunque esta cualidad pareciera dejarme con cierta facilidad para evitar la mayor parte de los senderos de la angustia no deja de parecerme que esta, digamos abstracción resulta antes bien en un robo. Cada cosa, cada acontecimiento sustancial e insustancial, abre un paréntesis de meditación in situ; así, aún antes de cualquier cosa, las conclusiones se presentan con una lucidez insoportable, estorbosa.
Como al atravesar las cosas a vuelo de pájaro me vuelvo una presencia más dentro de mis recuerdos,una peculiar mezcla de Onán y de Narciso, pocas cosas se me escapan, salvo casi cualquier sensación vívida
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Archivo del Blog
- junio (1)
- febrero (2)
- noviembre (2)
- julio (2)
- junio (1)
- mayo (2)
- abril (1)
- julio (2)
- febrero (2)
- enero (2)
- diciembre (1)
- octubre (2)
- septiembre (4)
- agosto (3)
- julio (4)
- junio (3)
- mayo (2)
- abril (1)
- marzo (1)
- febrero (1)
- diciembre (1)
- noviembre (1)
- octubre (6)
- septiembre (2)
- julio (9)
- abril (3)
- mayo (3)
- marzo (1)
- diciembre (2)
- noviembre (4)
- octubre (18)
- septiembre (9)
- agosto (12)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario