Este año cumplo 22 años fumando. De esta fecunda amistad nada puedo lamentar. Parece que las cosas no marchan bien entre nosotros. Me siento cansado por las noches y ya casi no nos sentamos a disfrutar un momento juntos; íntimo, por el puro placer de estar juntos. Por las mañanas le veo el cansancio, como si una ola de tedio y rutina hubiese llenado sus matices rojos y volutas púrpuras; le supongo, quiero decir, porque de eso ya casi nada compartimos.
Creo que el trabajo me agota, me deja poco tiempo para hacer cosas que nos gustan a ambos. Además, las cosas en la oficina no me permiten compartir mucho tiempo: un par de minutos a la hora de la comida.
Debo reconocer que siento que he fallado, que no he estado ahí en los momentos que fui necesitado. Últimamente le atacan, le denostan y quizá yo no supe defenderle cuando era oportuno...
No lo sé, quizá sea tiempo de evaluar nuestra relación. Tanto tiempo juntos puede cansar a cualquiera. Siempre pensé que durariamos para siempre pero las personas cambian, a veces contra su voluntad, otras sin que nos demos cuenta; incluso nosotros mismos ya no somos los mismos. Puede haber llegado la hora de la separación.
Cada que tengo gripe, sin embargo, pienso lo mismo y aquí seguimos....
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1 comentario:
Yo creo que estas reflexiones son el principio, aunque casi siempre vienen a cierta edad...
además es cierto, vienen con la gripa y con la gripa se van, hasta que no se van.
Quién sabe, tal vez tú seas de los que logran mantener el idilio...
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