lunes, julio 21, 2008

...¡oh! augur...

Mi abuela lo tuvo, infinitas veces. Mi madre, contadas pero muy sentidas ocasiones. Mi tia Cota, con mayor frecuencia que mi abuela pero con mayor intensidad que mi madre. Serán sinceras, sin duda; pero algo en el
pálpito
me intriga desde hace mucho tiempo. ¿Porque sólo se presentan cuando alguien intenta perpetrar su individualidad en acto? y, si no, ¿porque cuando algunos regresamos de haber cometido la indecencia de hacer las cosas por gusto y sin consultarles?

No hay comentarios.:

Archivo del Blog