Hoy perdí cien pesos. Buscar apenas me dejó como sorpresa la vital acumulación. Trapos, papeles, metales, plásticos; pendejadas, en lo general o en lo particular. Mi sola presencia arracima tanto como decir PASMADO, describiendo nomas el ademán.
Con el estómago revuelto, intuyo que me he significado como la primera de mis excrecencias (y esto ya desvela alguna hipocresía). Tengo el olfato sensible, tengo miedo de regresar a casa.
miércoles, mayo 27, 2009
cabalgo sobre sueños, innecesarios y rotos
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