martes, julio 28, 2009

TIEMPO 1

¿TIEMPO? TIEMPO: tiempo: ¡tiempo! TIEMPO:
1. El día me golpea con su claridad invicta a toda prueba; amanece, en esta ventana, con la doble fuerza de astro y de sus rayos de mediodía. Mis muslos se adhieren al colchón, mis párpados se adhieren a los globos oculares y en el cuerpo llevo la marca del sueño de los puros, de la inocencia recién nacida: amoratado, hinchado, lleno de baba y con el llanto escondido en cada respiración.
2. Mis sábanas, de algodón, con cuatrocientos hilos, confeccionadas en Afganistán con materiales importados, puedo leer, no sin dificultad, en la etiqueta ahora marcada en mi mejilla derecha. Es Karma, pienso e inmediatamente imagino a centenares de niños con turbantes maldiciendo mientras recorren la tela por las rodillas. Uno de ellos, bajito, moreno, ojos negros, con un turbante de color celeste -ese mismo color hospitalario de mis sábanas- estira su mano hasta el cajón que contiene cuadritos de papel plastificados, toma uno, lo mira y dice unas palabras que su capataz turco y yo interpretamos que significan ¡que chingados! para después dejarlo alineado y perdido junto al resto de papelitos.
3. Las viejas tuberías de mi departamento protestan por el paso del agua caliente; y continúan su grito un largo rato antes de que caiga la primera gota por la regadera. El líquido vence las resistencias del metal y de sus achaques de viejito, pero no sin consecuencias: lo que debería ser una mezcla llega en disparos alternados de frío y de calor.
4. Cada vez que me miro parado debajo de este chorro de agua me siento una planta; un geranio, para mayores datos, como los que estaban en la casa de mi tía, justo a la puerta que daba al jardín. Mi abuela sostuvo, mientras pudo, una guerra fría contra las mangueras -esas son para el pasto, decía-, así que toda planta que caía bajo su cuidado era atendida y regada por un aparato muy similar al que ahora, de vez en cuando, me avienta chorros de agua.
5. No me gusta rasurarme; no soporto ver mi rostro al espejo mientras pierde gestos, como transformado por un goma, borrado. Tampoco me gusta tener barba.
6.Con el rostro borrado, me miro al espejo: 400 hilos, 100% algodón, hecho en Afganistán, con materiales de importación. Ahora entiendo lo que dijo aquel niño enturbantado: "vete al infierno puto."

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