lunes, septiembre 07, 2009
Lunes, después de un domingo, después de una madrugada de sábado que quisiera olvidar
Hoy no estoy en casa. No estoy en mi sillón naranja. No estoy apretando las teclas de está computadora. No tengo computadora, incluso. No estoy sirviéndome café, inventando mis sueños, pasando lista con el índice a mis pesadillas. No estoy aquí, no estoy para nadie. Pero esto no puede ser una sorpresa. El aire caliente barre la calle, levanta la banqueta, arrastra polvos y papeles. Por la tarde llueve, dicen que la Ciudad va a reventar de tanta agua, que de las coladeras brotan las mismas aguas que ingresaron kilómetros arriba. Lo bueno es que no estoy para nadie.
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1 comentario:
¿Qué pasó? ¿Dónde estás?
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