lunes, julio 22, 2013

un tal Jesús


Río por la tarde porque hay mañanas en las que la única verdad que me soporta es la verdad anatómica. 
Siento el vientre, siento la carne de los tobillos, la densidad del piso, de los mosaicos soportando mi peso; 
siento siento la piel como una sábana pringada por el sudor de las madrugadas, próximas y pasadas, de sexo enfurecido
de caderas y rodillas adheridas inmóviles en el recuerdo que soy, un tal Jesús
Río porque las ganas se me pegaron al esqueleto, y ahora suben por los costados, untadas la miel y la mostaza, 
Río porque hay mañanas en las que el pecho se me llena de palabras, bajan por la regadera, me atraviesan en su viaje a las cañerías
Río porque nada es por una vez
Río porque no tengo remedio 
Pero sobre todo Río
Porque el viejo de las frutas sacude su dedo frente a mi rostro
 ríe y regresa a su asiento del mercado 
sin haber emitido sonido alguno a dormir plácidamente
Río por una vez, soy invisible,  aquí estoy, un tal Jesús, 


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